Los síntomas que las mamás podéis percibir cuando os quedáis embarazadas son múltiples, pero la magnitud de esos signos varían en función de la mujer. Hay veces que los síntomas son difíciles de notar, sobre todo cuando se trata de mujeres que se quedan embarazadas por primera vez, ya que están un poco desorientadas.

La ausencia de la menstruación es uno de los primeros indicios del nuevo estado, pero no siempre puedes fiarte de ello 100 X 100; sólo las mujeres que tengan una regla regular pueden tener más fiabilidad a la hora de saber si están embarazadas o no. Además de este primer síntoma, las mujeres que se quedan embarazadas experimentan varios cambios en su organismo; uno de ellos, es el aumento del tamaño mamario. Habitualmente las mamas se congestionan y se vuelven más sensibles de lo habitual. Esto también puede ocurrir antes del inicio de la menstruación, pero para algunas mujeres este aumento no es notable y por tanto se convierte en un nuevo signo de embarazo. Por otro lado, el sueño y el cansancio son otros de los síntomas más notables, pues al estar engendrando una nueva vida el gasto energético es mucho mayor. Un síntoma muy típico del embarazo son las nauseas y vómitos, suelen aparecer por la mañana y continuar durante el día; debes saber que no a todas las mujeres les produce vómitos el embarazo. El sangrado vaginal también es un indicio del nuevo estado; si es un sangrado sin dolor puede corresponder a la implantación del huevo en el útero seis días después de haber sido fertilizado, en cambio, si se produce dolor o en gran cantidad deberás consultar con tu médico.

Entre otros síntomas que puedes percibir se encuentran el aumento en la percepción de olores, la disminución de la presión arterial producida por la relajación de los vasos sanguíneos, dolores pélvicos, aumento del abdomen debido a la congestión y el crecimiento del útero, aumento de la temperatura corporal, posibles mareos o desmayos a consecuencia de la bajada de la tensión arterial, apetencia o repulsión de algunos alimentos lo que conocemos como “antojos” y por último, aumento de la frecuencia miccional debido al incremento de líquidos corporales, como la sangre y otros fluido.

Si ya has notado alguno de estos síntomas puedes comenzar a sonreír pues es posible que tu niño esté en camino; eso sí, para evitar cualquier tipo de duda y asegurarse de que estás en lo cierto, hazte las pruebas correspondientes o acude a tu médico y así podrás decir con toda seguridad, ¡estoy embarazada!